Recientemente, en reunión con uno de nuestros clientes de consultoría, estuvimos conversando sobre la importancia de contemplar escenarios con alternativas para sus proyecciones y planes del próximo año que inicia en apenas 8 semanas.
Nuestras alternativas recomendadas pasan por tener un “best case scenario” y otro para un escenario de contingencia como un «worst case scenario». Este enfoque de previsión no es solo una estrategia, sino una práctica necesaria para navegar ante una realidad que se nos presenta con claridad al analizar el escenario PESTEL a través del cual buscamos profundizar en los elementos que rodean al negocio como son aspectos Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos, Ecológicos y Legales. Esto, obviamente cobró mayor importancia ante el ya pausado proyecto de modernización fiscal.
Durante años, hemos hablado en diferentes foros sobre lo que traería el futuro, pero hoy es innegable: ese futuro ha llegado y lo vemos cada día con los avances que la tecnología nos trae y revoluciona nuestra forma habitual de operar.

Por ejemplo, somos espectadores de innovaciones recientes como el robot Optimus de Tesla, en el cual podemos ver cómo la tecnología nos abre puertas increíbles, pero también nos presenta nuevos desafíos. Y frente a estas oportunidades, surgen dos preguntas fundamentales: ¿Estamos optimizando nuestras inversiones y activos empresariales para aprovechar estos avances? Y, más importante aún, ¿tenemos al equipo humano listo y en capacidad de afrontar estos retos?
A lo largo del 2024 hemos trabajado con diversas empresas en proyectos estratégicos y hemos observado un patrón constante: el 90% de estos proyectos se han centrado en la urgencia de fortalecer y potenciar las estrategias comerciales y a los equipos directivos.
Muchas organizaciones enfrentan una dificultad recurrente, y es que, cuando llega el momento de ejecutar planes estratégicos, descubren que carecen de las competencias estratégicas dentro del equipo, competencias analíticas y las habilidades necesarias para implementar las iniciativas estrategias en tiempo, forma y con sentido de urgencia. Estos perfiles comienzan a ser escasos por lo que se limita el crecimiento de las empresas.
Con la inteligencia artificial ganando protagonismo, el temor de los colaboradores de ser reemplazados por máquinas ha dado paso a una nueva realidad: serán los humanos capacitados para usar estas herramientas tecnológicas quienes ocupen esos puestos clave en este nuevo mundo. Es que ya vivimos en el futuro del que hablábamos hace poco.
Por ello, es vital que las empresas inviertan en el desarrollo de habilidades tecnológicas dentro de su equipo y que las instituciones educativas ajusten sus programas para ofrecer una formación acorde a las demandas actuales para esos profesionales que aún se encuentran en formación.

¿Qué tipo de talento requieren las empresas para mantenerse competitivas en 2025?
Los perfiles más demandados serán aquellos que combinen habilidades técnicas con un enfoque analítico. Saber pensar y saber mirar el panorama de forma holística.
Carreras como Ingeniería Comercial e Ingeniería Industrial deben incluir en sus planes de estudios asignaturas centradas en analítica de datos y tecnologías emergentes. Esto permitirá que los profesionales puedan adaptarse rápidamente a un entorno laboral donde la toma de decisiones basada en datos es indispensable porque el cliente 4.0 espera hoy que sus marcas les prescriban lo que ha de necesitar de forma anticipada, por eso hablamos de la urgencia de abordar herramientas y talentos que puedan abordar analíticas prescriptivas en esta era donde el cliente es el centro de las organizaciones.
Desafortunadamente pocas universidades en la República Dominicana están ofreciendo este tipo de formación complementaria, lo que ha obligado a muchas empresas a buscar talento en otros mercados, como la India. Es imprescindible que como país comencemos a formar a nuestros profesionales con las habilidades que el futuro (que es hoy) ya exige, para evitar la fuga de talentos, cuando se van a estudiar fuera y no quieren regresar, y para garantizar el crecimiento sostenible de nuestras empresas y por ende de nuestro país.

Un ejemplo de innovación.
Guatemala y su especie de Silicon Valley, que reúne en la zona 4 o Cuatro Grados Norte con más de 100 empresas de tecnología (electrónica, telecomunicaciones, desarrolladores de internet y móviles, así como producción de audiovisuales).
Este enclave les ha llevado inversión extranjera y local fomentando una cultura de desarrollo tecnológico que no solo impulsa la economía local, sino que también posiciona a Guatemala como un hub tecnológico en la región. La República Dominicana debería observar este tipo de iniciativas, incluso sacando provecho de nuestra posición estratégica como conector natural de dos continentes, y aprender de estos mercados para potenciarnos como un “Startup Nation”.
Mantenerse ágil y competitivo, es la clave.
En el dinámico mundo que nos espera a la vuelta de la esquina, en 2025, aquellas empresas que inviertan en la formación continua de sus empleados y que se comprometan a actualizar sus conocimientos tecnológicos serán las que se mantendrán creciendo en un entorno de alta y agresiva competitividad. Reconociendo que ya vivimos en un mundo glocal (global y local a la vez).
Del mismo modo, los centros académicos que adapten sus programas educativos para responder a las demandas que nos presentan estas realidades serán los que logren formar a los profesionales protagonistas del crecimiento futuro de la nación.
Adaptarse a esta nueva era no es opcional; es esencial para sobrevivir y prosperar.
Hasta la próxima,
Karil Taveras Caputo
CEL de ideox
Karil Taveras Caputo es mercadóloga de profesión, máster en marketing estratégico, magister en administración de empresas, experta en transformación digital / cultural, constructora de marcas y cirujana empresarial. Es Chief Executive Leader de ideox, firma boutique liderada por consultores expertos en redimensionar el mercado de las empresas a través de la transformación de modelos de negocios. Sus propuestas hacen énfasis en la comunicación y el marketing estratégico.



