Hace unos días recibí una solicitud que, inicialmente, parecía bastante sencilla. Un egresado del Programa de Transformación Digital, Cultural, Estratégico y Organizacional que diseñamos y lanzamos desde ideox en 2020, en plena pandemia, y con el sello académico de INTEC, me escribió porque su hijo tenía que realizar una entrevista universitaria a un profesional cuyo perfil estuviera relacionado con su área de formación.
Seis años después de aquella experiencia, ahora era su hijo quien llegaba a mí con sus preguntas.
La coincidencia me pareció especialmente bonita.
En 2020 hablábamos con profesionales sobre cómo prepararse para un mundo que estaba cambiando aceleradamente. Seis años más tarde, un joven que apenas comienza a construir su camino profesional me hacía preguntas que, de alguna manera, regresaban al mismo punto: ¿cómo prepararnos para un futuro profesional que sabemos que seguirá cambiando? Y por supuesto que acepté encantada.
Su proyecto estaba vinculado al diseño y, aunque mi profesión no es el diseño gráfico, UX o industrial, buena parte de mi trabajo consiste precisamente en diseñar modelos de negocio, estrategias, propuestas de valor, experiencias de clientes, marcas, procesos de transformación y mejores maneras de resolver problemas. Y mientras respondía sus preguntas descubrí algo más interesante.
Detrás de ellas había una buena dosis de curiosidad intelectual. Me preguntó sobre mi formación universitaria, las competencias que considero relevantes hoy, la diferencia entre lo que se aprende en la universidad y lo que realmente exige el mundo laboral, la inteligencia artificial, los errores que cometemos cuando comenzamos, cómo recibir feedback, cuánto debería importar el salario al inicio de una carrera y qué recomendaría a alguien que está apenas comenzando.
Y pensé que mis respuestas quizás podrían ser útiles para otros jóvenes. O para muchos padres que me leen y están acompañando a sus hijos precisamente en esta etapa.
Después de más de 25 años de carrera profesional, de haber transitado del marketing a posiciones ejecutivas, de convertirme en empresaria, construir ideox, asesorar múltiples organizaciones y sus líderes, participar en consejos y combinar todo esto con la docencia, estas son algunas de las cosas que hoy les diría.
1. La universidad es el comienzo, no la meta.
Estudié Mercadeo y esa formación me dio una base importante, pero una parte determinante de mi evolución profesional ocurrió después, a través de los estudios de posgrados, la educación ejecutiva, las experiencias profesionales y, sobre todo, el aprendizaje continuo.
Una carrera no termina de construirse cuando recibimos un título. En muchos sentidos, allí comienza.
El mundo profesional me enseñó además que las carreras no necesariamente siguen una línea recta. La mía ciertamente no lo ha hecho pues cada etapa fue abriendo posibilidades que probablemente no habría podido anticipar cuando estaba en la universidad.
2. Aprendan a formular mejores preguntas, no solamente a encontrar respuestas.
Esta capacidad me parece cada vez más importante y lo vivo a diario en mi trabajo como asesora, ya que encuentro con frecuencia organizaciones intentando diseñar una solución antes de haber comprendido correctamente el problema. Y una de las lecciones que he aprendido es que una solución extraordinariamente bien diseñada para el problema equivocado sigue siendo la solución equivocada.
Esto adquiere todavía más relevancia con la inteligencia artificial. Quienes me leen o han estado en un salón de formación conmigo, recordarán que he dicho muchas veces que la IA es tan inteligente como el humano que la utiliza.
Podemos tener acceso a herramientas extraordinarias, pero el verdadero diferenciador seguirá siendo nuestro criterio y estos es, saber qué preguntar, qué información importa, qué problema estamos intentando resolver y si la respuesta que tenemos delante realmente crea valor.
3. Prepárense para trabajar con problemas que no vienen perfectamente definidos.
La universidad suele presentarnos problemas estructurados mientras que la vida profesional rara vez lo hace.
En una empresa tendremos información incompleta, restricciones de tiempo y presupuesto, intereses diferentes, culturas organizacionales que debemos comprender y decisiones que tienen consecuencias.
Por eso, además del conocimiento técnico, hay que desarrollar pensamiento crítico, comunicación, empatía, capacidad de influencia, creatividad, entendimiento del negocio y comodidad frente a la ambigüedad.
Estas son competencias transversales prácticamente para cualquier profesión.
4. No se enamoren demasiado rápido de sus propias soluciones.
Esta fue una de las recomendaciones que más disfruté compartir con él.
Cuando estamos comenzando, podemos confundir nuestro trabajo con nuestra identidad. Entonces una crítica a una idea puede sentirse como una crítica personal y con los años, luego de mucho malestar innecesario, aprendemos que el feedback es información preciosa.
Escuchar no significa aceptar automáticamente cada recomendación, porque la madurez profesional también consiste en aprender a distinguir entre una preferencia personal y una observación que genuinamente puede mejorar nuestro trabajo.
Las mejores soluciones rara vez nacen terminadas. Nuestra experiencia en consultoría nos lleva a afirmar que estas se fortalecen con preguntas, perspectivas diferentes, conversaciones e iteraciones.
5. Al comenzar, no miren únicamente el salario, pongan la mira en cuánto pueden aprender.
Por supuesto que la compensación importa. Pero cuando alguien está dando sus primeros pasos profesionales, yo observaría también otras variables: ¿de quién voy a aprender?, ¿qué tipo de problemas podría resolver?, ¿a qué proyectos estaré expuesto?, ¿qué responsabilidades podré asumir?, ¿qué reputación y qué portafolio de experiencias podré construir?
Con el tiempo, el crecimiento profesional estará cada vez más relacionado con el valor que somos capaces de crear, y quienes logran combinar conocimiento técnico con entendimiento del negocio, comunicación, curiosidad, liderazgo y capacidad para resolver problemas complejos suelen ampliar considerablemente sus posibilidades.
6. Aprendan profundamente su disciplina, pero no permitan que su disciplina los limite.
Esta quizás fue mi principal recomendación para él. Si estudias UX, aprende también de negocios y comportamiento humano. Si estudias diseño gráfico, entiende de marcas, estrategia y comunicación. Si estudias diseño industrial, comprende al consumidor, las operaciones, la tecnología y los modelos de negocio.
Todo eso aplica para prácticamente cualquier carrera.

La especialización nos da profundidad y la capacidad de conectar disciplinas nos da perspectiva.
Las herramientas que hoy utilizamos van a cambiar y cada vez a mayor velocidad, la tecnología seguirá evolucionando, la inteligencia artificial transformará muchas de las tareas que actualmente consideramos parte natural de una profesión.
Por esto creo que la ventaja de largo plazo estará menos en dominar una herramienta específica y mucho más en aprender a aprender y a desaprender, pensar críticamente, entender a las personas y resolver problemas que importan.
Mientras terminaba de responder aquella entrevista universitaria pensé en todo lo que ha cambiado desde que yo misma era estudiante, pero también pensé en todo lo que permanece:
· La curiosidad sigue importando.
· El criterio sigue importando.
· La disciplina sigue importando.
· La capacidad de escuchar sigue importando.
Mantener la humildad suficiente para seguir aprendiendo, independientemente de cuántos títulos, posiciones o años de experiencia acumulemos, quizás importe hoy más que nunca.
Hoy puedo mirar mi propio recorrido y resumirlo de una manera muy sencilla: Gracias a Dios yo amo lo que hago, hago lo que amo y, para mí, eso no tiene precio.
Si tienes un hijo, sobrino o joven cercano comenzando su formación universitaria, quizás valga la pena compartir con él o ella estas reflexiones. Y, sobre todo, hacerle esta pregunta: ¿Te estás preparando solamente para ejercer una profesión o estás aprendiendo a construir una carrera capaz de evolucionar contigo?
Hasta la próxima
Karil Taveras Caputo
CEL de ideox
Karil Taveras Caputo es madre, empresaria, consultora y conferencista internacional, ha dirigido empresas pertenecientes al Fortune 500, representa un modelo a seguir para otras mujeres en posiciones de liderazgo, es además una amena facilitadora que ha disertado ante miles de directivos y empresarios, facilitando además como profesora de programas académicos para la transformación del liderazgo de RD y América Latina.
Es la Chief Executive Leader de ideox, firma boutique que co-funda junto a empresarios españoles que se dedican a la transformación de altos directivos, y los modelos de negocio que lideran, para la era actual.



